Los principales errores en marketing jurídico

Las recomendaciones y el boca-oreja han sido siempre los pilares fundamentales de la estrategia comercial de los despachos de abogados. Sin embargo, aunque estas fórmulas todavía siguen funcionando, cada día aumenta el número de clientes potenciales que buscan información y la ayuda de un profesional a través de la red. La idea ha calado hondo en el sector, que se da cuenta que la presencia digital es obligatoria para asegurar el éxito del futuro. Para ello, para existir en el ciberespacio, los profesionales se apoyan en las herramientas de marketing jurídico. Para que la estrategia arroje los resultados que se esperan se deben evitar errores muy comunes en este ámbito:

 

abogados

 

  • Ausencia de definición y, por lo tanto, de diferenciación. Se trata del punto de partida más difícil e importante para construir una estrategia de marketing. Conocer y dar a conocer cómo es un despacho, qué servicios ofrece, establecer con qué medios cuenta y en qué destaca son los puntos vitales que le diferencian de la competencia. Esta diferenciación no solo debe ser real, sino también demostrable y de interés para el usuario. Es decir, no resulta creíble que un despacho en el que trabajan tres abogados esté especializado en todas las áreas del Derecho. Definir cómo es el bufete y a qué público objetivo se debe dirigir son las premisas básicas para que un usuario confíe y termine convirtiéndose en un cliente potencial.

 

  • Intención de venta a través de las redes sociales. Estas plataformas permiten generar contactos y establecer una comunicación directa con ellos, pero no funcionan como sistemas de venta instantánea. El Marketing de atracción permite captar público objetivo al que se ofrece contenido gratuito y útil con la meta de establecer una relación beneficiosa entre ambas partes. Tras generar el contacto, si el despacho le ofrece información valiosa y de interés al usuario, con el tiempo, en el momento en el que necesite un abogado le tendrá en cuenta.

 

  • Confundir la “presencia en las redes sociales” con la “presencia profesional en la red”. Muchos abogados no entienden dónde radica la diferencia y destinan horas y esfuerzo diarios en publicar, a través de las redes sociales, contenidos de terceros que, en muchas ocasiones, nada o poco tiene que ver con el sector legal. Las plataformas sociales sirven de pantalla a través de la que mostrarse, por lo que lo recomendable es utilizarlas para promover contenidos propios como artículos de opinión, por ejemplo, que se publican en la web del bufete. De esta manera, un usuario interesado en la información llegará directamente hasta la página de la entidad a la que, si le genera confianza, podrá contratar sus servicios.

 

  • Escribir para uno mismo. El objetivo de publicar contenidos en la red no es otro que el de captar la atención y generar interés en el usuario que lo lee. Sin embargo, uno de los grandes errores de la profesión continúa siendo escribir con términos del gremio y en un tono que, además de que provoca rechazo, el ciudadano común no entiende.

 

  • Centrarse en el marketing online. Es normal que los bufetes que están dando el salto a Internet destinen más medios al desarrollo de una estrategia de marketing digital, pero debe tenerse en cuenta que esta estrategia no es más que una parte (importante, eso sí) del plan de Marketing por lo que no se deben descuidar otros puntos como la imagen corporativa, la prensa, las relaciones públicas o la comunicación interna.
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