El marketing en los despachos de abogados

Confiar en el boca a boca generado por la cartera de clientes ha sido la principal estrategia promocional de los abogados. De hecho, la red profesional y las recomendaciones se han establecido como los pilares principales de la maniobra comercial de los bufetes. Hasta ahora. La era digital ha convertido a Internet en el medio protagonista para publicitar los despachos de abogados así como los servicios que estos ofrecen a los usuarios.
La idea ha calado profundamente en el sector que ha comprendido que invertir en la red es, lejos de un gasto, una inversión totalmente necesaria de la que depende el éxito presente y futuro del despacho. Por ello, el gremio está dando el salto al espacio virtual, destinando más recursos y tiempo en el desarrollo de estrategias de Marketing online y disminuyendo sus partidas de la versión offline.

marketing despacho de abogados
La causa es sencilla de explicar de forma gráfica. En el momento en el que un usuario necesita asistencia jurídica lo primero que hace es navegar (a veces, incluso, bucear) en la red para leer y preguntar. En ese instante en el que demanda información e incluso busca un profesional surge la oportunidad para que un abogado le convierta en un cliente potencial y se formalice la contratación de sus servicios.
Sin embargo, no todos los despachos son iguales. Las diferencias son múltiples y van desde el nivel de prestigio y los medios económicos con los que cuenta hasta las áreas en las que están especializados o el público objetivo al que se dirigen. Sea como sea, encontrará su nicho de mercado en la red a través de la elección de las iniciativas de marketing adecuadas a sus recursos, tanto humanos como materiales y de tiempo.
El concepto de marketing es, en realidad, una estrategia de negocio y mercado sobre la que se debe establecer todo lo que se lleva a cabo en el bufete y no se debe concebir como una mera promoción de los servicios que este ofrece. Para su desarrollo el punto de partida sobre el que debe asentarse es el enfoque desde la visión del usuario y no del despacho. Es decir, a la hora de poner en marcha una estrategia de marketing digital resulta imprescindible analizar y encontrar un perfil de usuario que se convierta en cliente potencial y conocer sus necesidades e inquietudes: cuáles son sus intereses, qué tipo de información demanda… Atraer su atención, ganar su confianza y credibilidad y convertirle en un cliente que contrata los servicios jurídicos es el objetivo final.

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