Abogados especialistas en negligencias veterinarias

Desavenencias y problemas que pueden surgir en relación con la asistencia veterinaria de su mascota.

 

El cariño que llegamos a sentir por nuestras mascotas (si usted tiene una, seguro que sabe a lo que me refiero) nos lleva a ser especialmente sensibles con todas aquellas situaciones en las que el animal sufre una enfermedad o lesión de cualquier tipo. Ni que decir tiene que los supuestos en los que llega a producirse el fallecimiento del animal son terriblemente dolorosos.

Por eso considero importante instruirle acerca de algunas nociones básicas relativas a sus derechos como propietario cuando contrate los servicios de un veterinario. Cuando acudimos a la consulta de un veterinario y le pedimos que trate a nuestra mascota, no estamos haciendo otra cosa que celebrar un contrato con él, concretamente uno de arrendamiento de servicios.

En virtud del mismo, el profesional se compromete a diagnosticar al animal y a prescribirle un tratamiento en función de su sintomatología. Debe aplicar, en el desarrollo de ese compromiso que ha asumido, todos sus conocimientos y buena fe en el desempeño de su obligación. Él no puede comprometerse a curar al animal, a conseguir un resultado concreto, pero sí a ser diligente como profesional. Es una situación muy similar a la que se da en la medicina para los humanos.

 

zOpt_19935199

Usted, titular de la mascota, también asume una serie de obligaciones, fundamentalmente las de pagar el precio que haya acordado con el veterinario y, no menos importante, la de cumplir el tratamiento que éste haya prescrito. Si no respeta las condiciones que ha dispuesto para la recuperación del animal, será muy difícil que pueda atribuirle la responsabilidad en el caso de que algo no salga bien. Eso no quiere decir que el dueño se vea compelido a costear cualquier tipo de tratamiento, sobre todo cuando sea excesivamente caro y no disponga de medios económicos para sufragarlo.

Las negligencias veterinarias con las que me he encontrado como abogado defensor de los propietarios han sido muy variadas:

  • Error en el diagnóstico, incluso en casos en los que el veterinario debe saber que una determinada raza es propensa a ciertas dolencias o enfermedades.
  • Prescripción de un tratamiento erróneo, ya sea porque el medicamento que receta no es eficaz para los padecimientos del animal, ya porque se haya equivocado a la hora de recetarlo.
  • También son muy comunes las negligencias derivadas de las operaciones quirúrgicas, que van desde el olvido de materiales de la intervención en el interior del animal hasta carencias en las suturas, pasando por cirugías mal ejecutadas, reveladoras de una absoluta falta de competencia.

Si usted considera que ha sido perjudicado por la actuación de uno de estos profesionales, le recomiendo que contacte con un abogado especialista. En muchos casos será posible obtener una indemnización por los daños y perjuicios sufridos, si bien es importante que un abogado le asesore acerca del procedimiento de reclamación. Puede contactar con abogados especializados en negligencias veterinarias y recomendados por Legadoo. No todos los daños se acreditan ante los Tribunales de la misma manera, y en estos incumplimientos contractuales entran en liza varios tipos de perjuicios: la pérdida del animal (habrá que demostrar su valor si, por ejemplo, el dueño desea comprar uno nuevo), los gastos derivados de la negligencia (clínicas veterinarias, medicamentos, consulta a otros profesionales, etc…) y, por último, el daño moral en el que usted valora la pérdida, que siempre es muy difícil de demostrar y de cuantificar.

Esta entrada fue publicada en Derecho Civil y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *